DESIGN SCHOOL MADRID - ESCUELA DE DISEÑO

¿Existe la ausencia de estilo en interiorismo? según Iván Cotado

04.01.2016 19:55

En esta ocasión transcribo un interesante artículo de Iván Cotado en el que plantea importantes cuestiones relativas a la creatividad, el estilo y la ausencia de él. IOs recomiendo visitar su Blog, es harto recomendable. Incluyo también el posterior intercambio de comentarios entre Iván y yo.

Mente inquieta, pensamiento anárquico, curiosidad infinita, dibujar con la mente en blanco, condicionarlo todo, desterrar las verdades absolutas… Qué habría sido de nosotros si Galileo no hubiera tenido dudas, si Henry Ford no hubiera condicionado la funcionalidad del coche de caballos, si Adrià no hubiera deconstruido la tortilla o si Steve Jobs no se hubiera re-imaginado el presente.

Si hablamos de ausencia de estilo en interiorismo obligatoriamente hemos de plantearnos, replantearnos, en cada proyecto, un reinicio conceptual. Esto sería ideal, pero lo que aquí planteamos es otra cosa, no la conveniencia sino la posibilidad. ¿Es utópico creer que podemos desnudarnos mentalmente en cada proyecto? ¿Es posible carecer de estilo en interiorismo? Podríamos extender la pregunta a cualquier rama del diseño.

Te cuento un secreto. Estamos trabajando en el proyecto más personal y especial que nos hayan encargado nunca, por el momento no puedo decir más, lo entenderás cuando lo veas. El caso es que estamos buscando herramientas que nos permitan desterrar creencias, olvidar deseos subconscientes, replantearnos viejas idealizaciones. Pero llegado el momento siempre acabamos en un mismo lugar. Cualquier solución contiene información y por ende, lo queramos o no, adolece de estilo.

Me gustaría que participaras en este artículo y expusieras tu postura en los comentarios (más abajo), me serían de gran ayuda. Me planteo las preguntas pero de momento no tengo respuesta clara. Sigamos…

Quizá la carencia de estilo tenga que ver con la desnudez absoluta, conceptual, física, mental… Hace unos días Fernando Gallardo, analista de tendencias y crítico de hoteles del diario El País, planteaba en una de sus charlas que el mayor impedimento para la innovación son los protocolos, información previa que coarta la libertad creativa.  Los protocolos, según Gallardo, nos anclan en la antigüedad, y —esto es de cosecha propia— nos imponen cierto estilo.

Te propongo un juego. Observa las siguientes imágenes con detenimiento.

¿Existe la ausencia de estilo en interiorismo? Retratos de Thomas Ruff

Son retratos del venerado fotógrafo alemán Thomas Ruff. Ruff retrata de la forma más aséptica posible, despersonalizando, si cabe, a las personas, de forma que estas se conviertan en cosas. Rostros fríos, sin fondo, congelados, de frente, como en una foto de carné. Cero información. Pero… ¿consiguen estos retratos, a priori carentes de información, no transmitir un estilo? ¿No es este tipo de retrato un estilo en sí mismo? Afinemos un poquito más, ¿no es la ausencia de estilo un estilo en sí mismo? Ruff cuenta con infinidad de seguidores/imitadores, quizá esto aporte cierta luz a la cuestión.

Por cierto, entre las fotografías se encuentra un retrato del propio Ruff (arriba, tercero por la derecha). ¿Eres capaz, en este instante, de mantener tu mente en blanco cuando lo observas? Seguro que no. No es bueno ni malo. Pero ahora mismo si fueras fotógrafo estarías condicionado a la hora de retratar.

Me obsesiona que nuestros trabajos no se reconozcan como nuestros. Que carezcan de estilo, solo así podrían estar dotados de personalidad propia.

Odiamos las etiquetas, escuelas o modas y huimos de cualquier tipo de atributo inmóvil, genérico o absoluto. Por el contrario amamos los espacios con personalidad, atemporales, inclasificables… aquellos que nacen de un folio en blanco de verdad. No un blanco roto.

 

Es improbable alcanzar este estatus cuando te enfrentas a un proceso creativo condicionado por una estética, por un ego creativo —muy común en esta profesión— o cualquier otro aspecto que interfiera en el proceso en su fase embrionaria. Un diseñador debe enfrentarse a la problemática del diseño totalmente desnudo, virgen y sin artificios. Pero insisto, ¿es posible?

La razón por la cual tienes un estilo de diseño es la razón por la cual no has resuelto el problema del diseño. Charles Eames.

Es fácil entender que la frase de Eames en una de nuestras citas de cabecera.

Pues bien, para el proyecto en particular del que te hablaba son muchas las preguntas que nos hemos planteado ¿Cómo sería un espacio carente de estilo?  ¿Es posible diseñar un volumen sin connotaciones estéticas? ¿Podemos conceptualizar un espacio sin comunicar valor alguno? ¿A qué huelen las nubes?

Por favor, lo de las nubes no me importa, pero para el resto necesito tu ayuda. Dame tu opinión, comenta más abajo o responde con un tuit.

El proyecto está en marcha. Pronto, a la vista de los resultados, podremos avanzar en las conclusiones.

 

Comentario destacado

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    Buenos días Iván, y ante todo gracias por los sabrosos contenidos que nos regalas. Me encantan que fomentes el debate, es muy enriquecedor.

    ¿Es posible diseñar sin estilo? Pues depende de lo que entendamos por estilo.

    Si por estilo entendemos, como se decía en un comentario anterior, “el conjunto de caracteres que relacionan algo”, creo firmemente que SI se puede diseñar sin estilo, aunque sea tan difícil como para considerarlo prácticamente imposible. Otros lo han hecho – no creo que sea necesario hacer una relación de creadores que consiguieron en su momento la originalidad absoluta. Esto no significa que sus creaciones, absolutamente originales, no bebieran de conceptos ya conocidos. Ni los genios de la creación ni nosotros, pobres mortales al servicio de nuestros clientes, podemos pretender hacer otra cosa que combinar porciones de información de las que ya disponíamos antes. Nuestra cabeza crea combinando, de manera más o menos original, porciones de información pre-existentes. No somos capaces de construir desde la nada.

    Ahora bien, si por estilo entendemos “información”, “estética”, “mensaje”, entonces NO, no podemos diseñar sin estilo. Para empezar porque ya se intentó hace casi 100 años. La base teórica y filosófica del racionalismo más primitivo era precisamente esa: función sin estilo. Y mira tú si creó estilo...Para continuar, porque si al diseño más desnudo que podamos concebir le arrancamos también su función, para terminar de despojarlo de influencias, llegaríamos a una especie de arte puro e informe que dejaría de ser diseño. Creo que estaremos todos de acuerdo en que la frontera entre el arte y el diseño se encuentra precisamente en la función.

    Por lo tanto, si un diseño “Es”, será “forma + función”, y transmitirá algo, aunque el “algo” sea simplemente “Nada”.

    También me gustaría señalar que la búsqueda acérrima de la originalidad coarta la creatividad. Me explico: si nada de lo conocido nos vale por no ser nuevo u original, nos vamos a dar de bruces contra un muro una y otra vez, y terminaremos perdiendo el entusiasmo. Cervantes no necesitó inventar palabras originales para escribir El Quijote, combinó las existentes de una forma nueva. Creo que la variedad de tecnologías y materiales de la que disponemos en la actualidad da para combinar hasta el infinito sin repetirnos, y sin perder originalidad por el hecho de emplear técnicas conocidas. Como decía al principio solo somos capaces de combinar. No está a nuestro alcance crear desde la nada.

    En otro orden de cosas, siempre que nos aceche la necesidad de ser puramente originales debemos sopesar si de verdad nuestro cliente lo necesita o si es puro ego, necesidad de reconocimiento o auto-complaciencia. Pensemos y sopesemos: ¿Que la solución ya se haya adoptado antes perjudica en algo al proyecto? O lo que es lo mismo, siendo más gráfico: ¿Si recupero y re-interpreto una buena idea del techo de un bar escandinavo de los 80 y la aplico a un proyecto actual de una tienda en Madrid, estoy perjudicando a mi cliente por el hecho de no ser 100% original? ¿Si la solución es la idónea, es peor porque ya se haya hecho antes? Si es verdad que trabajamos por y para nuestro cliente, tendremos que preguntarnos si nuestro miedo a repetirnos no viene realmente alimentado por un ego siempre insatisfecho.

    Gracias otra vez.

Gracias a ti Carlos Rubio, tus palabras me han hecho pensar. Y no puedo sino estar de acuerdo contigo hasta en la última coma.

Mi reflexión era quizá mucho más simple que la tuya. A mi entender, y veo que te ocurre lo mismo, claro que no tiene nada de malo recuperar y re-interpretar "una buena idea del techo de un bar escandinavo de los 80" y aplicarla "a un proyecto actual de una tienda en Madrid". Entiendo que no perjudicaría a mi cliente en nada sino todo lo contrario, ya que estaría utilizando una solución "testada".

Pero ¿tiene similar validez tirar de clichés y diseñar hoy día una heladería -otra más- réplica de Smöoy o de Llao Llao por mucho que otras hayan funcionado? ¿O tendría más sentido replantearse completamente el mundo de las heladerías y, quizá -por ejemplo- cometer el sacrilegio de pintar una de negro?

En cualquier caso gracias por pasarte Carlos y por forzarnos a una vuelta de tuerca más.

Saludos.

 

http://ivancotado.es/blog/diseno-de-interiores-interiorismo/ausencia-estilo-en-interiorismo/

 

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