Donde fueres haz lo que vieres.

 
Cuando viajamos, nuestros ojos se abren para admirar todo cuanto ven, para dejarse sorprender por cada uno de los sentidos que poseemos. Como socióloga e interiorista no puedo evitar unir la forma de vida y cultura, con su arquitectura y diseño. 
Para tener éxito en un proyecto de interiorismo, es primordial realizar un estudio de mercado y empaparse de las costumbres y hábitos de la población en general y del cliente en particular. Siempre se puede innovar, sin olvidar determinados aspectos básicos que marcan el día a día de sus habitantes  como horarios, costumbres, creencias, climatología etc.
 
 
Un ejemplo de ello sería la Casa Rietveld Schroder, en Utrecht (Holanda, 1924) es la obra arquitectónica más importante de Gerrit Rietveld. En los años 20 a los vecinos, de este área de Utrecht, no les gustó nada ver esta obra construida entre sus casas clásicas, que como observáis en las fotos, nada tienen que ver la casa de Rietveld con las de la zona, sin embargo hoy en día es considerada por la Unesco como “Un icono en la historia de la arquitectura occidental”.
 
 
Esta casa fue construida en acero, ladrillo y vidrio, es una composición asimétrica de planos horizontales y verticales, que consigue el ideal de las relaciones equilibradas y puras, preconizadas por los neoplasticistas, así como los objetivos fundamentales de la arquitectura moderna: la planta libre y la separación formal entre estructura y cerramientos. La flexibilidad en su espacio interior es la clave.
De la misma corriente son la creación de  sus sillas, las cuales pueden verse también en Ámsterdam, en el Rijsk Museum. Rietveld dio un nuevo sentido espacial a las líneas rectas y los planos rectangulares. La silla plantea una nueva concepción del espacio. Es la síntesis del lenguaje de los artistas del movimiento moderno.
 
 
Ámsterdam es una ciudad llena de encanto, que sorprende principalmente por la forma en la que es vivida. Las bicicletas, que recorren sus calles y los canales, que circulan bajo ellas, son los grandes protagonistas. Desde los más pequeños hasta los más mayores, se desplazan diariamente en bici camino de la escuela, o del trabajo, así como a cualquiera de sus quehaceres diarios. Ir a la compra o ir a cenar con los amigos, no se concibe sin usar la bici. Coches, tranvías, ciclistas y viandantes conviven por sus calles con total normalidad. Aunque ciertamente, para el turista es toda una aventura cruzar entre todos ellos.
 
 

Es realmente sorprendente como junto a un restaurante en vez de un aparcacoches, encuentras un montón de bicicletas. 

Esa naturalidad y practicidad, es llevada a su concepción del diseño. Los holandeses son creativos, tolerantes y pragmáticos, directos y sinceros. Su diseño también.

 
 
 
Las viviendas, dato curioso, carecen, la gran mayoría, de ascensor; así que al llegar al hogar, el ejercicio continúa. Ante una mudanza: “Lo que no entre por una ventana no entra en la casa” dicen los lugareños. Las casas son estrechas y con escaleras muy inclinadas, por ello cuentan con un saliente, a modo de gancho, en la parte superior de la fachada. este es usado como soporte para la polea. Con este mismo fin, las casas tienen cierta inclinación hacia  adelante, para que al subir los muebles no choquen con la fachada.
 Nuevamente se pone de relieve el sentido práctico en sus diseños, caracterizados por su simplicidad y claridad.

 El funcionalismo ha sido la ideología predominante en el diseño holandés. El movimiento De Stijil, de comienzos del siglo XX, tal y como comentábamos al inicio, dejó una importante huella de la mano de  artistas como Mondrian y Rietveld. Serán décadas más tarde, en los 90, en los que se deje atrás lo sobrio y la idea absoluta de "form follows function".

Sus horas de luz son reducidas durante la mayor parte del  año, por lo que amanecen con el primer rayo de sol, y con el último se recogen. Es por ello por lo que sus casas cuentan con grandes cristaleras que dejan pasar la luz del día.  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
A nivel decorativo las iluminarias son las grandes estrellas de los hogares y de cualquier local comercial. Son llamativas a la par que operativas.  Es notable el cuidado en la estética y en la decoración de los espacios interiores y exteriores.
Una característica importante en Holanda, es la ausencia de cortinaje, visillos o similar que oculte el interior de los espacios, tanto de  viviendas como de restaurantes. Además de la necesidad de captar la  luz natural que comentábamos, otros motivos son sus creencias religiosas: el protestantismo. Dichas creencias manifiestan que su forma de vivir de puertas para adentro ha de ser la misma que de puertas hacia afuera. Se podría decir que esa apertura del exterior al interior y a la inversa,  es el reconocimiento de la transparencia en sus vidas.
 
Llueva o haga calor, tienen fuera de sus locales el lugar habilitado para que puedas sentarte a descansar o a tomar algo, curiosamente siempre mirando a la calle como si de un cine se tratase. Al menor rayo de sol,  cada cual busca un recoveco para sacar su silla en la puerta de su casa para leer un libro o contemplar el paisaje.
 
Para empezar a idear un proyecto ya tenemos hecho medio trabajo de campo.... ¡Un detalle muy importante, no olvides preguntar si la casa en la que has de intervenir en Ámsterdam está sobre el agua! Actualmente se ubican en los canales más de 2.500 viviendas flotantes.
 
 
 

 

...¡Aquí termina nuestro viaje!