La casa patas arriba

Todos me temen cuando regreso después del verano a casa, me da por cambiarlo todo: muevo el sofá de lugar, cambio las mesitas auxiliares al otro extremo, pongo un nuevo clavo y traslado un cuadro, decido que esa silla ya no “pega” con el resto, y cojo la temida brocha que todo lo cambia de color… ¿No os pasa lo mismo? 

En estas fechas, hay quien comienza los coleccionables de los kioscos, quien se dispone a reorganizar armarios, quien retoma un deporte, o quien se plantea nuevos retos. Todo tiene cabida, ¡Es momento de reiniciar, y estilistas e interioristas ponemos la mente en marcha!

Algo tiene el verano que nos revoluciona. El cambiar de casa o de alojamiento por uno días, el descubrir nuevos paisajes, y formas de ver la vida y de vivirla, hace que nos inspire, y que tratemos de que nuestro hogar se empape de alguna de esas experiencias vividas en los meses de sol.

Al regresar a casa, un banco del exterior se me antojaba “soso”, había dejado de llamarme la atención. Así, que tan fácil como coger la brocha y dejarse llevar.

Primero traté de renovarlo con el aceite de teca, pero no fue suficiente, ya que estaba envejecido por estar en el exterior, por lo que opté por darle color con una pintura de fácil aplicación (os contaré más detalles de esta pintura en próximos artículos, ¡todo un invento!). 

Las palmeras de la playa, y el aire fresco y natural del asiento de la foto, han sido sin lugar a dudas las culpables de mi inspiración y me han llevado a cambiar este banco. Ahora, con ello, me he traído un trocito de ese recuerdo a mi hogar.

A veces, con pequeños detalles se consiguen grandes cambios. Por ejemplo: cambiando el color de los cojines, variando de lugar un mueble, sustituyendo marcos y fotos por otros nuevos, añadiendo un jarrón, o decapando unas estanterias.

 

 Con muy poco, los cambios pueden ser espectaculares.

En este caso ha sido tan sencillo como eliminar la cubierta de los libros de lectura y dejar vistos los lomos originales que ya poseen. Esto ha sido suficiente para realzar su encanto. Y si además de ello, añadimos nuevos puntos de luz, y jugamos con su temperatura pasando de una iluminación cálida en algunas zonas, y frías en otras; y también acentuamos elementos del espacio que queremos resaltar a través de las luces y las sombras, estaremos entonces, aportando un gran efecto decorativo.

El objetivo es crear nuevos rincones, nuevos espacios que dentro de tu hogar te inspiren.

No tengas miedo y déjate llevar por tu  instinto. La vuelta a la rutina bien lo merece. Esa chispa nueva que le des a tu casa, te hará más confortable y amble el temido inicio de “curso". Y si eres de los que necesita asesoramiento dame un silbidito ;)

En el próximo post os contaré los cambios en el dormitorio de un adolescente para que su despedida con el verano sea también menos dura, y así, ¡más fácil el regreso a sus nuevos proyectos aún por descubrir!

                                   

 ¡Adiós a las olas...  Hola a las ideas!